No es raro etiquetar a las personas según los esquemas y expectativas que proyectamos sobre ellas, pasando así por alto algo tan básico como qué y quiénes son realmente esas personas.
A veces corremos el riesgo de dejarnos llevar por unos cuantos patrones estandarizados, según los cuales una persona vale más o menos según se ajuste al programa común que establecemos para todos sin otros matices y ajustes, al baremo general de calificaciones, a las pautas conceptuales y de comportamiento más trilladas. A veces las expectativas que podemos volcar sobre una persona pueden impulsarlo hacia el horizonte ilimitado, hacia las estrellas. Otras veces pueden convertirse en un gran bloque de cemento atado a sus pies, a su vida entera.
Ser objetivos y no etiquetar a los demás es muestra de justicia y madurez, cuando no etiquetamos es porque realmente hemos alcanzado el más alto nivel como ser humano.
lunes, 26 de julio de 2010
Error de Etiquetar a las Personas
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Hola Gabriela muy bueno tu artículo. Ser objetivos siempre, es un ejercicio dificil, pero vale la pena intentarlo, pues es una premisa de mejora contínua.
ResponderEliminarSaludos.
Ana C.